¿Cuáles son las dietas yo-yo?

Hoy queremos hablaros de uno de los temas más comunes dentro del mundo de la nutrición y la alimentación. Las dietas yo-yo han salido mucho a la luz últimamente y no es de extrañar, viendo la gran cantidad de incidencia de obesidad y sobrepeso que azotan nuestro país. Muchas personas acuden a un nutricionista para quitarse unos kilos o rebajar rápidamente de peso y cuando lo dejan, sorprendentemente vuelven a estar como estaban antes o peor. Pero, ¿realmente es por culpa de la dieta, o por culpa del individuo?.

Saliendo en defensa de la mayoría de los nutricionistas españoles, debo decir que desde un punto de vista general y objetivo, las dietas yo-yo no existen. Tal vez, existan dietas que pueden estar mal planificadas o ser inadecuadas para algunas personas, pero el efecto yo-yo no es por culpa de una dieta. Cuando hablamos de dietas, la mayoría de las veces tiene una connotación negativa. Cuando oimos decir a alguien `estoy a dieta´, rápidamente entendemos que estamos restringiendo calorías, estamos apostando por alimentos más saludables y estamos intentando hacer ejercicio regularmente. Cuando dejamos de lado estos hábitos, volvemos a coger peso (la mayoría de las veces) y volvemos a sentirnos mal, tan mal, que a veces apagamos esa negatividad con más comida, produciendo finalmente un problema mayor del que teníamos antes de hacer la dieta. Lo que queremos decir es que el problema reside realmente en el individuo, no en la dieta en sí. Si un nutricionista nos sugiere un plan dietético adecuado a nuetras necesidades, seguramente en la mayoría de los casos, conseguiremos una mejora de la salud, una pérdida de peso (para los que buscan perder peso) y un aumento de la autoestima, ya que nos sentiremos mucho mejor. Pero claro, cuando creemos que nos valemos por nosotros mismos o que ya no podemos seguir manteniendo al nutricionista para que nos guíe en nuestros hábitos alimenticios, volvemos a retomar los malos hábitos que teníamos antes y recaemos en un abismo mucho mayor. Engordar (y pongo este caso porque suele ser el más común en las denominadas dietas yo-yo), suele ser lo más común y lo más temido por la mayoría de los españoles, pero el problema, volvemos a repetir, no es por culpa de una dieta, sino por la persona. Tal vez sea un fallo de muchos nutricionistas no dar apoyo psicológico a sus pacientes. Las emociones juegan un papel mucho más importante que las comidas. Van de la mano, y si no nos encontramos bien anímica y mentalmente, tampoco lo estaremos por dentro, y viceversa.

Las dietas yo-yo no existenConsideramos, que doctrinar un régimen o una dieta e intentar alejar constantemente a las personas de todo lo que es malo, muchas veces puede generar cierto rechazo. Cuando el sujeto inicie su plan dietético, empezará con buen pie los primeros días, o mantendrá sus objetivos mientras dure el contrato, pero cuando prescinda de su guía, lamentablemente volverá a retomar el camino que llevaba antes. Dicho esto, es importante transmitir mucha positividad a las personas que practican una dieta o un régimen, sea cual sea su objetivo. Si en vez de centrarnos en dogmatizar, restringir, quitar y someter nos centramos en animar, incentivar, apoyar, educar y dejar disfrutar, tal vez consigamos mucho más con una dieta de lo que conseguiríamos normalmente. Puede que el paciente, no experiemente una pérdida de peso tan rápida, pero estamos consiguiendo que se sienta agusto, que no se prive de nada, que no tenga miedo y que se mentalice de que existen ciertos hábitos que pueden jugar en su contra, sin necesidad de dramatizar. Muchas veces perdemos el sentido verdadero de la vida. Tal vez, si la persona déjase de comer bocadillos de fiambre a altas horas de la noche, conseguiría una mejora de su salud y una pérdida de peso, ya que todos sabemos que el pan blanco es un alimento refinado y que el fiambre tampoco difiere mucho, pero si le quitamos ese bocadillo, cada vez que llegué la noche pensará en su bocadillo y sentirá una ansiedad enorme por comérselo, una ansiedad que puede ser hasta peor que el propio bocadillo. Lamentablemente, las emociones también están ahí, y los gustos, y los sabores, y a veces, aunque nos cueste, yo me incluyo también, tenemos que tener en cuenta esa serie de aspectos.

El problema reside sin duda en el individuo, pero es trabajo de su profesional de la salud o médico, saber que bastante dura y cruel es la vida, como para encima castigarlo más con una dieta y un régimen, porque muchas veces podemos conseguir todo lo contrario, un fracaso rotundo y una pérdida de confianza. Muchas personas se abstienen de seguir unos hábitos saludables y encontrar el placer en la salud, prefieren ir siempre con el semáforo en verde y disfrutar y disfrutar sin parar hasta que su organismo diga basta, cada uno debe conocer sus límites y saber cuando parar. De todos modos, al fin y al cabo, estamos de vacaciones en esta vida, y no sabemos cuando se van a terminar, aparentemente son a largo plazo, pero pueden ser más cortas de lo que creemos. Esta claro, que llevando unos hábitos higienistas que vayan a favor de la salud las vacaciones van a ser mucho más largas que si nos dejamos llevar por los hábitos de vida de la alimentación y el estilo de vida modernos, que raramente van a favor de la salud, sino todo lo contrario. En cualquier caso, el tiempo lo dirá.

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