La repercusión de los lácteos en la alimentación

La leche es un alimento completo utilizado desde hace muchísimos años por agricultores y ganaderos que cuidaban vacas y cabras en sus pequeñas granjas del campo. Debido a la época de hambruna y pobreza que sumía a algunos países en siglos anteriores, muchos de los trabajadores que cuidaban a sus vacas descubrieron que podían alimentarse con la leche de sus animales, pues este liquído blanquecino y rico en agua estaba pensado para dar alimento a los terneros y crías de estos animales y no para el ser humano. La leche contiene proteínas, glúcidos, grasas y minerales, en áquellas épocas suponía el único alimento completo para muchos ganaderos que pasaban días enteros sin comer. Poco a poco la leche fue cogiendo fama y se fue incorporando en la alimentación diaria de niños y adultos, y desde entonces hasta hoy sigue siendo así. Cuántas veces habremos oído decir a los médicos que tomemos mínimo 2 o 3 lácteos al día para cubrir las necesidades de calcio, o que si los niños no tomaban leche de pequeños iban a crecer endebles y canijos, o que la leche debería de ser el mejor amigo de tu desayuno.

Vaso de leche
Vaso de leche

Analicemos esto un momento, es cierto que la leche, y eso no lo discute nadie, es un alimento completo que aporta energía, es rica en calcio y supone una de las bases de la alimentación occidental para muchas personas. Pero si es tan buena y energética como afirman muchos médicos e industrias, ¿por qué casi el 80 por ciento de la población mundial no puede tomarla porque le sienta mal o porque son intolerantes a la lactosa, que es el azúcar más predominante de la leche? y ¿por qué si es tan rica en calcio y minerales que nos harán crecer fuertes y altos, muchas de las personas que la han tomado durante casi toda su vida, sufren enfermedades como la artrosis, artritis y osteoporosis, incluso cada vez en edades más tempranas?. ¿Es la leche entonces tan buena como dicen?.

Llegados a este punto, Gama Natural pondrá en conocimiento de los lectores una perspectiva general a estas preguntas. Pues bien, la leche y sus derivados son alimentos como se ha hablado antes ricos en energía, vitaminas y minerales, pero la composición de estos nutrientes está desequilibrada y muchos de ellos no pueden ser asimilados por el organismo de la mayoría de las personas.

En primer lugar se dice que la leche es rica en calcio, y es cierto, apenas 100 ml de leche aportan aproximadamente 125 mg de calcio, el problemas es que las concentraciones de fósforo y magnesio son bastante más pequeñas, y recordamos que la absorción y fijación del calcio en los huesos depende en gran medida de estos minerales, además aunque haya personas que digan lo contrario la leche apenas contiene vitamina C, esta vitamina ejerce un papel fundamental en la asimilación de calcio y de hierro.

En segundo lugar es rica en vitaminas, también es cierto, pero la gran parte de ellas son del grupo A y B, la concentración de vitamina D, que es la encargada de que el calcio pueda ser fijado en el hueso junto a la acción de otros componentes, es muy pequeña al igual que la de vitamina C. Su concentración en ácido fólico es nula, esta vitamina es esencial para el correcto funcionamiento y desarrollo mental del niño, por lo que no se asemeja a la leche materna ni de lejos.

En tercer lugar la leche es rica en energía, también es verdad, pero el inconveniente de la leche es que sus proteínas, entre ellas la caseína de la leche, con la que se hacen también los batidos de proteínas de gimnasio, son del grupo alfa y no son asimiladas como se debería. Estas proteínas al no ser asimiladas por la mayoría de las personas, muchas pasan directamente por el intestino hacia el exterior, pero otra gran parte de ellas, consigue penetrar en las vellosidades del intestino sin haber sido hidrolizadas, por lo que nuestro organismo activará las defensas naturales del cuerpo haciendo que los macrófagos se adhieran a estas proteínas y puedan ser eliminadas, ya sea aumentando la mucosidad o a través de estornudos y sudoración. De esta manera lo que conseguimos es que nuestro sistema inmunitario se agote y lo hagamos más vulnerable a padecer infecciones y resfríados. Por otro lado, los azúcares de la leche están formados en gran parte por lactosa, este disacárido compuesto por glucosa y galactosa, en muchos intestinos, puede dañar las vellosidades intestinales, provocando diarreas y úlceras y en un futuro si se prolonga la ingesta, consecuencias mucho más graves. De ahí que cada vez salgan a la luz más intolerantes o personas que sufren galactosemia. Por último la leche, en su forma entera contiene gran cantidad de grasas saturadas que alteran los niveles de colesterol y endurecen las arterias.

Es importante, además de todo esto, que la leche en sus procesos de desnatado pierde gran cantidad de vitaminas, por eso ahora muchas de ellas salen enriquecidas con hierro, ácido fólico y vitamina D, y que las vacas que pastaban antes libres y contentas por el campo que se alimentaban de hierbas curativas y vegetales ricos en minerales ya van quedando pocas, además muchas de ellas se alimentan de pasto artificial rico en detergentes y antibióticos para que puedan rendir al máximo beneficio, sin hablar de la cantidad de hormonas que les inyectan. Es importante recordar que para aquéllos que les gusten los lácteos pueden sustituir la leche de vaca por la de cabra, esta leche por sus propiedades y componentes está más adaptada para el consumo humano. Los yogures aunque sean derivados de la leche, el porcentaje que tienen de esta es un 10 por ciento más o menos, están más procesados y son mucho más digestivos, además contienen ácido láctico que combate la aparición de gérmenes y bacterias dañinas en el intestino.

Con esto no queremos decir que la leche sea un alimento malo malísimo para la salud, tan sólo deseamos poner en conocimiento sus propiedades verdaderas y los problemas que puede acarrear en algunas personas si se abusa de su consumo. Aun así, muchas compañias televisivas y programas de salud, están financiados por industrias lecheras, por lo que es raro ver alguien que pertenezca a esas empresas hablar mal o echar pestes sobre la leche. Tampoco os animamos a que la sustituyáis por leches vegetales como la de soja y almendras, a las que dedicaremos un artículo más adelante, solo conocer y ayudáros a pensar fríamente. Porque en realidad todos los problemas de salud no vienen por consumir lácteos o sus derivados, nada de eso, tan sólo son alicientes que en consonancia unos con otros pueden tener como finalidad una enfermedad grave.

¿Tú también quieres aportar ideas al respecto sobre el consumo de lácteos? Te animamos a hacerlo.

 

2 comentarios en “La repercusión de los lácteos en la alimentación

  1. Un amigo de la familia sufrío cáncer y un naturópata le dijo que dejara de tomar lácteos porque aumentan las IGf-1, yo no sé lo que son, pero por lo que se ve la leche estimula la formación de células tumorales. Yo la sustituyo por leches vegetales, aunque si tomas bastante verdura, lo que es el aporte de calcio lo tienes asegurado

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