Cómo leer las etiquetas nutricionales correctamente y sin perder tiempo

Todos queremos saber si los productos que compramos son buenos o no. Entender las etiquetas no es nada fácil y muchas veces los consejos de Internet no tienen en cuenta las cosas importantes. En cambio, se centran en aspectos triviales como los ácidos grasos o las calorías.

En realidad, debemos fijarnos en otros aspectos para saber si un producto es saludable antes de comprarlo. Tener una dieta saludable es más que solo comer frutas y verduras, o dejar los carbohidratos, es en realidad tener un balance y saber exactamente que le damos a nuestro cuerpo.

Aquí están los consejos para saber leer las etiquetas de nuestros alimentos rápida y efectivamente:

  1. ¿Cuánta materia prima?: muchas personas ignoran que el orden de los alimentos listados en las etiquetas se refiere al orden de aparición de ellos. Es decir, el primer ingrediente siempre es el mayoritario, al igual que el último es el menor.

A veces, compramos cosas como “yogur de frutas”, o “chocolate con cacao puro,” pero igual debemos siempre comprobar qué cantidad hay de estos alimentos. Es más fácil de lo común comprar chocolates que tienen aceite de palma y azúcar de cacao, en lugar de cacao puro, e igual yogur con extracto de frutas y no fruta de verdad.

  1. Calidad del aceite: no malgastes todo tu tiempo solo en la tabla nutricional, mira también la lista de ingredientes. Independiente de que los ácidos grasos sean saturados, insaturados, o polinsaturados, pueden venir de distintos lugares.

Solo puedes saber el origen en el listado de ingredientes. Evita los alimentos que son hechos con aceite de palma o grasas hidrogenadas—o parcialmente hidrogenadas—pues son ácidos grasos trans.

Los productos ultraprocesados tienen siempre este tipo de aceite. Busca productos que no tengan aceites añadidos y si no se puede evitar, busca que tenga aceite de oliva extra virgen.

  1. Exceso de azúcar o sal: este es uno de los mejores datos que nos puede dar el etiquetado nutricional, pues siempre cuenta con más información sobre la cantidad y no la calidad.

Si ves que un alimento tiene exceso de sal, o algo como, “hidratos de carbono de los cuales azúcares,” es muy alta, entonces deberías descartar. Hay pocos alimentos procesados que no tengas azúcar añadidas. Los lácteos son una excepción, pues su azúcar proviene de la lactosa; también lo son las frutas o verduras enteras.

  1. Azúcar oculta: con las etiquetas actuales es imposible saber cual es el porcentaje de azúcar del alimento como tal y cual es el porcentaje añadido.

Si no encuentras signos de azúcar añadida, busca otras palabras como: siropes, jarabes, maltosa, fructosa, dextrosa, almidones modificados y maltodextrinas. Todas estas son azucares añadidas, por lo que no hacen parte de alimentos saludables.

  1. Cereales refinados o integrales: siempre fíjate en que tu alimento sea hecho de harina integral o refinada. Recuerda que las harinas y almidones se emplean para espesar y bajar costos. Cuando compres pan o pasta, buscan que sean 100 por ciento integrales.

Para terminar, no dejes de mirar la lista de ingredientes, en lugar de hacer solo cálculos de la tabla nutricional. La etiqueta te dará información sobre los ingredientes presentes  y sus cantidades, así que utilízala.

Artículo escrito por nuestros colaboradores de Nutrición sin más y gananci.com

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